
La semana de descanso termina para ambos equipos, después de intensos entrenamientos y algunas rehabilitaciones los Cardinals y los Steelers parten de casa y arriban a Tampa Bay. Ambos equipos reportan a sus jugadores como saludables y en buena forma, completamente listos para el Super Bowl XLIII del próximo domingo.
Por un lado, los Cardinals aseguran que sus lesionados titulares J.J. Arrington y Travis LaBoy, no entrenarán ésta semana pero posiblemente jugarán el domingo. Mientras tanto los Pittsburgh Steelers dan de alta a sus jugadores lesionados, finalmente Hines Ward, Justin Hartwig y Max Starks tienen luz verde para entrenar ésta semana y jugar en el Super Bowl XLIII.
El equipo de Arizona entonces lucha por ganar en la primera asistencia a un Super Bowl de su historia, teniendo en su poder a la mejor ofensiva de la post-temporada representada por el veterano Kurt Warner, quién aporta en esta ocasión la experiencia necesaria en un partido de campeonato pues siendo quarterback de los St. Louis Rams jugó el Super Bowl en más de una ocasión. De igual manera el equipo cuenta con la rapidez del sorprendente y explosivo Larry Fitzgerald, el mejor receptor que haya jugado en una post-temporada en años.
Los Cardinals iniciaron la post-temporada con pocas esperanzas, fue entonces que lograron vencer a los Atlanta Falcons, a los Carolina Panthers y finalmente a los Philadelphia Eagles para ahora enfrentarse a los Pittsburgh Steelers. Desde que inició la franquicia Arizona había conseguido únicamente dos victorias en su carrera de playoffs, en 1947 y nuevamente en 1998, sin embargo hasta éste año las victorias significaron un avance sorprendente e inesperado hasta el Super Bowl.
Por otro lado los Pittsburgh Steelers buscan ganar el trofeo Vince Lombardi por sexta ocasión. Actualmente cuentan con la defensiva más agresiva y potente de toda la Liga sin mencionar que se coronaron como la línea número uno de la temporada regular; en definitiva el equipo se convierte en una barrera difícil de penetrar, y con la vivacidad e inteligencia que Troy Polamalu añade a cada serie es relativamente imposible deshacerse de una marca tan poderosa.
Mientras la ofensiva ha logrado tomar ventaja en los últimos partidos de la post-temporada, con Ben Roethlisberger ofreciendo uno de sus mejores desempeños en el último partido contra los Baltimore Ravens, su defensiva se ha desenvuelto en cada partido y progresó a lo largo de la campaña para convertirse en una sorprendente línea que no permite la entrada incluso de los mejores ofensivos en la Liga.
Finalmente el partido en definitiva será una colisión entre la mejor ofensiva y la mejor defensiva, la victoria seguramente se logrará de manera explosiva y sorprendente, y con un estilo de juego tan diferente entre equipos, Pittsburgh físico y Arizona completamente técnico, es imposible pronosticar hacia donde se inclinará la balanza en la inédita versión del Super Bowl que se llevará a cabo el próximo domingo 1 de febrero.
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